El deporte que mueve risas

Texto publicado en la Revista La Brújula de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

Las manos se chocan, las sonrisas resplandecen y las ganas por entrar a la cancha se sienten desde el primer momento en que los jugadores se ponen el uniforme. Todos son distintos, pero comparten una pasión, el deporte que no necesita un árbitro: el ultimate.

Tulio Ricardo Vesga, entrenador del equipo de ultimate de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, es un hombre que lleva la pasión de este deporte por su cuerpo y lo transmite cada vez que habla. Tulio es el centro de este equipo, no por ser el entrenador, sino por ser un amigo más. A medida que los estudiantes llegan al entrenamiento se siente un ambiente de complicidad. Algunos empiezan a entrenar, mientras otros estudiantes se acercan a saludar al que fuera su equipo hasta hace algún tiempo; se han retirado porque entrenan ahora con equipos nacionales. En algo sí coinciden todos, el equipo es como una familia.

Con la llegada de un nuevo participante, todos se unen con el propósito de explotar su potencial; y con  la despedida, el objetivo es apoyarlo hasta que logre cada una de sus metas. Sin embargo, no hay un adiós final. Aun cuando los deportistas han dejado de entrenar con Tadeo, como se autodenominan, pasan en las horas de sus reuniones a saludar a sus excompañeros y amigos. Asimismo, el saludo a su entrenador no es formal, no hay protocolos. Mientras Tulio habla de las virtudes de su equipo, se acerca una de las integrantes más destacadas, Cindy Monroy, quien con un abrazo fraternal avisa su llegada al que representa el líder de la disciplina juvenil de Tadeo ultimate.

Cindy, estudiante de segundo semestre de Diseño Industrial, participa como muchos de sus compañeros en equipos externos. En su caso, hace parte de Bambú desde hace tres años. A sus 21 años, ha participado en un campeonato internacional -lleva seis practicando este deporte-. Describe su experiencia como una actividad que le ha permitido crecer mentalmente, ser más fuerte y una líder integral. Ante la pregunta ¿cómo es su equipo? ella responde, con una mirada cómplice a su entrenador, “Somos el mejor de los últimos años, me refiero al de las niñas. Hemos ganado varias competencias que hace rato no obteniamos y esperamos seguir ganando más”, entonces Tulio la corrige, “pero estamos entrenando fuertemente para ello”, a lo que ella contesta entre risas “¡Sí!, estamos entrenando fuertemente”.

No hay una porra antes de entrar a la zona de juego, ya que Tulio no está del todo de acuerdo con el barrismo, pero según él “A veces se les da por gritar Tadeo, Tadeo, Tadeo…”. “El espíritu de juego”, como la mayoría de los jugadores lo describe, es la base, fundamento y centro de este deporte. Se trata de jugar sin tener contacto físico con los demás participantes, aquí no hay faltas, esto es acerca de ética y profesionalidad. Además, según lo afirman, uno de los factores que enamora de este juego es que reúne los mejores elementos del fútbol, del baloncesto y del voleibol, aunque aquí no hay balón, “preferimos el frisbee”.  

El equipo de la Tadeo tiene algo en particular y majestuoso: su familiaridad. Los representa la confianza, el trabajo en equipo, la responsabilidad y el respeto mutuo que se tienen, abrazos vienen y abrazos van, se ayudan unos con los otros y, cuando están en la cancha, el roce es de apoyo.

El equipo lleva diez años y actualmente son 35 los ultimateros -como deben ser llamados-; han participado en el Torneo Ultimate de Oro tres veces, han ido al espacio  organizado por la Universidad EAFIT, dos veces con el equipo masculino y uno con el femenino; el equipo mixto, por su parte, ha representado la universidad en el Torneo de Cerros en Girardot.

El secreto del equipo, afirma Tulio, es la pasión. “Está en las personas que lo conforman, la mayoría son muy apasionados”. También cuenta que la disciplina es un factor que premia siempre que tiene la oportunidad, “aquí hay muchos muchachos buenos, pero deben tener voluntad y ser juiciosos. Por ejemplo, -dice, mientras muestra prudentemente a un jóven que se encuentra practicando con sus compañeros- ese muchacho no corre muy rápido, y los lanzamientos se le dificultan un poco; pero es muy disciplinado. Nunca falta a un entrenamiento, es muy puntual y da todo de sí en cada ejercicio. Desde que llegó ha mejorado mucho la corrida, aunque eso también es gracias al acompañamiento y apoyo que se dan entre todos”.

Juan Sebastián, otro integrante del grupo, ratifica lo que dice su entrenador contando su experiencia en el ingreso del equipo “Entré en un semestre que me quedó solamente media matrícula, entonces tenía tiempo y en los años que llevaba en la universidad no había hecho ninguna actividad deportiva. Me llamó la atención el nombre, lo busqué en internet y me llamó la atención. Me gustaron las personas que estaban en ese momento y las que están ahora, digamos que las personas ayudan a los que llegan aprender y el ambiente es muy chevere”.

Poco a poco, con la llegada de cada uno, entre las 11:00 y las 11:30 se va llenando la cancha de jóvenes con uniformes azules, tenis y carcajadas. El ambiente está puesto: pasión, amistad, respeto. Quien va entrando a la cancha debe repartir abrazos y saludos coordinados con las manos, eso sí, debe ser rápido, porque debe integrarse a alguna de las dos filas que se encuentran atravesando el espacio, donde el segundo en el orden lanza el frisbee al que era el primero, pero que ahora está atravesando el pasto velozmente, para atrapar el disco.

De un momento a otro, cuando se sienten completos, empiezan a jugar un partido, no se ve un balón, ni se escucha el silbido de un árbitro, son solo risas. Sólo un disco de color blanco  volando.

La finalidad de este deporte es hacer puntos mediante pases con el disco entre los jugadores, y así es, las miradas entre ellos y la sutileza de las manos es lo que determina el juego. Tienen que llegar hasta la zona del otro equipo y lograr el gol. Generalmente solo pueden tener el disco en la mano 10 segundos pero ellos lo juegan a 7, se escucha “1,2,3,4” cuando un compañero lo tiene en la mano, y antes de que suene 5 sale a volar el disco.

Le pregunto a un ultimatero ¿Con que palabra define este deporte?

  • Suspira y sonríe antes de decir:  “Libertad”.

 

Texto realizado junto a Camila Aranaga Hernández.

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